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sobre jaquecas y otros asuntos

Muchas de las decisiones que uno toma, la mayoría traen repercusiones. Éstas pueden ser funestas o no. Pienso que mi decisión de regresar a trabajar en los EE.UU. fue algo que pude haber pensado mejor. Si te creías que el cambio iba a ser para mejorar, no ha sido así el 100%. Económicamente sigo en las mismas prerrogativas que cuando estaba en PR ahora con el agravante que tengo que pagar renta (antes vivía en la casa de mi madre “rent free” pero pagaba las utilidades). De que quería regresar a los EE.UU. a trabajar, ciertamente. Sin embargo el sector financiero nunca ha sido una de mis fortalezas y aunque no he pasado grandes necesidades y he tenido para comer, los acreedores regulares (como transporte, utilidades y entretenimiento) y los no regulares (impuestos, pagos de cuido y sus aledaños), me persiguen a todo dar.
Ahora mismo, el maldito gobierno de macondo le ha embargado a mi señora madre una cantidad por que estoy con ella en la cuenta. Ahora tengo que devolverle esa cantidad a mi madre (que no sé de donde la voy a sacar) por que ella necesita comprar medicamentos, y sus cosas de diario como los underpads, pañales desechables y pagar ciertas cuentas. Que dos días a la semana deje de asearse, estoy consciente que es preocupante por su condición pero no letal, en lo que “encabullo y vuelo y tiro”
Esto y otros agravantes me tienen con un dolor de cabeza terrible y con muchas decisiones que tomar. Mi trabajo ya es “finito” (a menos que suceda algo de aquí a enero 2013). Tengo trabajo seguro hasta junio 30 del próximo año. A partir de esa fecha, no sé a donde iré a parar. Como no soy adivino (como muchos creen serlo y te pronostican hasta cuando vas a ir al baño), tengo decisiones que tomar que serán en su momento determinado, cruciales. A estas alturas no sé que hacer y “desaparecerme” como he pensado muchas veces durante mi vida, no es la solución… no importa donde estés, el problema sigue ahí.
De regresar a macondo, podría trabajar en mi antiguo empleo pero no es seguro. Con la discriminación rampante contra las personas de la tercera edad que existe en todos lados, algo difícil se me hará salir adelante, pero de que logre algo, no tengo la menor duda que lo lograré.
Tengo que sondear también la posibilidad de quizás traer a mi progenitora a estos lares del norte pero en su condición, dudo mucho que pueda o quiera ella hacerlo. También por su testarudez, la preferencia de quedarse en su casa, de estar entre los suyos se balancea más a su deseo de quedarse ahí.
Por otro lado, las condiciones económicas de macondo están del carajo. El coste de vida, especialmente las utilidades, está por el cielo y el “ay bendito” boricua no vale para nada. Claro que estoy claro que uno tiene que estar al día con sus obligaciones pero no a los altos costos por los cuales se están pagando. Y para empeorar la cosa, el estado policial en que se vive en macondo le quitan a cualquiera el deseo de regresar a su tierra natal.
Y por ahora, mi descarga del día…